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Su creación se remonta al mes de noviembre de 1810. Se denominaba, por ese entonces, Regimiento de Infantería de Cochabamba, y estaba integrado por hombres oriundos de esa provincia. El Intendente de Chuquisaca, Francisco Rivero, fue designado como su Jefe, con el grado de Coronel.
En junio de 1811, la unidad se designó Regimiento de Infantería Nro 7, y tuvo su bautismo de fuego en Huaqui, el día 20 de junio de 1811, bajo las órdenes del Tcnl Bolaños. Ante la falta de oficiales en la conducción y por la inexperiencia de las tropas frente a un enemigo bien armado y veterano, el Regimiento 7 no pudo sostenerse en sus posiciones y se sumó al repliegue y posterior desbande de las tropas patriotas. Así, la unidad fue disuelta.
Luego de Huaqui, la unidad se disolvió en el Norte, para reaparecer en el litoral como Regimiento de Infantería Nro 7. Con el Capitán de Infantería Francisco de Vera como Sargento Mayor, el regimiento se ubicó dentro de las fuerzas del Grl José G. de Artigas, y se formó una compañía del Regimiento en la Banda Oriental bajo las órdenes del Capitán Matías Larraya.
En 1812, por medio de una gaceta ministerial, se anuncian los trabajos de creación de un regimiento de granaderos a caballo y otro de infantería en la Banda Oriental con la denominación de Nro 7. Luego se decide conformar el Batallón Nro 7 de Línea, para cumplir funciones de policía de ejército sin distraer al resto de las tropas del ejército regular en la prevención de acciones de pillaje.
El 31 de mayo de 1813, por medio de una resolución de la Asamblea, se recreó en Buenos Aires con la incorporación de esclavos comprados a los vecinos de Buenos Aires. Se formó así el Batallón de Libertos o Batallón Nro 7, al mando de Toribio de Luzuriaga, con el grado de Tcnl. El batallón contaba también con una plana mayor, cuatro compañías de infantería o fusileros, una de granaderos y una de cazadores.
En 1813, luego de la derrota de Ayohuma en el mes de diciembre, el gobierno de Buenos Aires decidió enviar una fuerza auxiliadora, expedición dentro de la cual se encontraba el Batallón Nro 7. Una vez en Tucumán, y al iniciarse el avance de las fuerzas patriotas hacia el norte, un contingente del Regimiento 7 integró la vanguardia de la avanzada, a órdenes del General Güemes.
Durante este avance, el Regimiento 7 se encontraba en la región de Chayanta en noviembre de 1814, y el día 29 sufrió la honrosa derrota en Sipe Sipe. Debido a la cantidad de bajas en los mandos y las filas del Regimiento 7, el Brigadier Rondeau decidió la disolución, como parte de la reorganización de las fuerzas patriotas en el Norte.
Más tarde, durante la organización del Ejército de los Andes y ante la gran cantidad de hombres, esclavos libertos, que confluían a engrosar la filas del Ejército Libertador, el General San Martín, respondiendo a una propuesta del Director Supremo Juan M. de Pueyrredón, decidió dividir el Regimiento de Infantería Nro 8 en dos batallones: al más antiguo lo denominó con el Nro 7 y al otro con el Nro 8. Al mando del Batallón Nro 7 puso al Tcnl Pedro Conde.
El 19 de enero de 1817, las compañías de granaderos y cazadores del Nro 7 se pusieron a la vanguardia de la columna a órdenes del General Soler. Cruzaron la cordillera por el Paso de los Patos, y participaron de los combates y acciones de Achupayas, Putaendo, Las Coimas y Guardia Vieja. El 12 de febrero de 1817, se cubrió de gloria en el campo de batalla en la cuesta de Chacabuco. Las compañías de cazadores y granaderos siguieron bajo las órdenes de Soler en el ala derecha y el grueso del Regimiento, bajo las órdenes del General O’Higgins sobre la izquierda.
Luego de Chacabuco, el Regimiento 7, al mando de O’Higgins, realizó toda la campaña por el sur de Chile, participando en los combates de Gavilán y Carampague, y en el sitio y combate de Talcahuano.
Durante el sorpresivo ataque de Cancha Rayada, el Regimiento 7 se hallaba en la zona más crítica del combate, y respondió con disciplina manteniendo la cohesión. Luego, en Maipú, tuvo otra jornada de gloria.
A posteriori, integró la Expedición Libertadora al Perú, como parte de la 1era División al mando del Grl Las Heras. En esta campaña participó además de la Segunda Expedición a la Sierra al mando del Grl Arenales. Durante esta expedición, falleció su jefe histórico, el Cnl Conde, víctima de una epidemia de paludismo que azotó a las tropas patriotas. Luego de la campaña en las sierras, el Regimiento 7, junto con el 8, integra el Regimiento Río de la Plata, con el Cnl Cirilo Correa como jefe, a órdenes del Grl Rudecindo Alvarado. En la Campaña de los Puertos Intermedios, el Regimiento 7 sufrió todos los avatares de la lucha por la independencia de América y, terminada la guerra, quedó en Perú. El estado de olvido y la falta de pago a las tropas llevaron a sus hombres a participar del Motín del Callao. Luego de este suceso, se decidió el envío de las tropas nuevamente hacia Buenos Aires. A tal fin, se fletaron barcos y, de este modo, el gobierno peruano saldó la deuda monetaria que mantenía con las tropas libertadoras.
Los últimos veteranos del 7 volvieron a la patria luego de la batalla de Ayacucho gracias al auxilio monetario de la provincia de Buenos Aires.
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